PROCTOLOGÍA

La proctología es la especialidad de la medicina derivada de la cirugía general que se ocupa del estudio, diagnóstico y tratamiento quirúrgico y no quirúrgico de las enfermedades del recto y de la región anal (como fisuras, fístulas, hemorroides, fístulas coxígeas/sinus pilonidal y condilomas).
El proctólogo es el cirujano experto en el tratamiento de todos estos procesos del recto y del ano. Diagnostica los estados benignos y malignos, realiza los exámenes que se requieren y, cuando es necesario, trata los problemas médica o quirúrgicamente.
Todas las afecciones a nivel anal ocasionan síntomas similares, muy incómodos para el enfermo, que obligan a frecuentes consultas al médico de cabecera y posteriormente al especialista. De ahí, la importancia de realizar un correcto diagnóstico y ofrecer soluciones que reducen el dolor y los tiempos de curación de unas enfermedades que alteran la calidad de vida del paciente.
Además del Láser de CO2 hemos incorporado a nuestro equipo tecnológico el Láser Filac de Fibra óptica circular de Diodo como técnica mínimamente invasiva para el tratamiento de las patologías anales y perianales de cualquier grado sin dolor postoperatorio.

Láser Filac de fibra circular de Diodo

Láser quirúrgico de CO2
HEMORROIDES

Las hemorroides son dilataciones a modo de nódulos varicosos de las venas del plexo hemorroidal anal. Éste se encuentra situado alrededor del canal anal, y es un componente fisiológico de la anatomía humana.
Normalmente, se habla de hemorroides cuando estas venas se dilatan y se convierten en varicosidades. Estas dilataciones pueden aparecer a través del ano o trombosarse, causando dolor, o pueden ulcerarse, produciendo sangrado.
Clasificación
Se clasifican en 4 grados:
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Grado I: Se podría considerar como el estado anatómico.
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Grado II: Se prolapsan ligeramente (salen a través del ano) durante el esfuerzo defecatorio y desaparecen al terminar el esfuerzo.
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Grado III: Se prolapsan durante el esfuerzo y sólo se reducen con maniobras de reducción digital.
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Grado IV: El prolapso se mantiene de forma continua o se reproduce rápidamente tras la reducción.
Síntomas
El principal y más llamativo síntoma es el sangrado. Al principio se aprecia a modo de un goteo o salpicadura de sangre en el inodoro, o bien estrías sanguinolentas en las heces tras la defecación. Con el paso del tiempo las hemorroides tienden a prolapsarse y tienen sangrado espontáneo sin relación con la defecación.
Las hemorroides pueden causar dolor en algunos casos aunque no es la forma más frecuente de presentación. Sin embargo, hay una situación que sí produce dolor, en ocasiones importante: la trombosis hemorroidal. Esta es una complicación de las hemorroides grado II a IV y se originan al ser estranguladas por los músculos esfinterianos cuando están prolapsadas. La hemorroide se vuelve dura, de color oscuro (negro) y no se puede reducir, formándose un edema en todo el territorio perianal, lo que produce dolor.
El prurito o picor anal es frecuente en las hemorroides y es debido al aumento de la producción de moco, lo que causa la irritación de la piel perianal.
Tratamientos
1) Tratamiento higiénico-dietético
Es el tratamiento inicial de los pacientes con hemorroides sintomáticas:
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Aumento de la ingesta de fibra (frutas, verduras, pan integral, etc.) y de líquidos.
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Evitar los alimentos con especies y picantes.
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Reducir la ingesta de alcohol, café y té.
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Aumento del ejercicio, pérdida de peso y evitar sedestación prolongada.
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Evitar pasar tiempo sentado en el inodoro.
2) Cremas y pomadas:
Múltiples preparados tópicos están comercializados para el tratamiento sintomático de las hemorroides. Presentan anestésicos y corticoides de forma aislada o combinada. Sólo se recomiendan tratamientos durante periodos de tiempo corto (5-7 días), puesto que pueden ser perjudiciales (atrofia de la piel, alergias,…). Alivian, en ocasiones, la sintomatología pero no curan de forma definitiva.
3) Fármacos venotónicos:
En general, hay una pobre evidencia sobre la efectividad del tratamiento en la patología hemorroidal con medicamentos venotónicos.
4) Tratamiento con Láser
Indicado en aquellas personas con hemorroides que no responden a las medidas higiénico-dietéticas ni al tratamiento farmacológico.
Además del Láser de CO2 hemos incorporado a nuestro equipo tecnológico el Láser Filac de fibra óptica circular de Diodo como técnica mínimamente invasiva para el tratamiento de las hemorroides de cualquier grado sin dolor postoperatorio y una recuperación prácticamente inmediata.
FÍSTULAS ANALES

La fístula anal es el resultado de la infección de las glándulas situadas entre el recto y el ano, formando un trayecto que llega hasta la piel que está alrededor del mismo.
En este sentido, podríamos definir la fístula como un absceso perianal, es decir, un acúmulo de material purulento cuya evolución ha derivado en la formación de una comunicación entre el interior del canal anal y la piel perianal por la que emergería el pus. Esta comunicación puede atravesar los esfínteres que son los dos músculos que se encargan de la continencia.
Hoy día, si descartamos otras etiologías específicas de infección (fístulas complejas producidas por enfermedades que afectan a todo el aparato digestivo), más del 90% de las fístulas se originan en unas glándulas que se localizan en el espesor del recto y canal anal.
Síntomas
Los síntomas de las fístulas anales dependen de la fase en la que se encuentre el paciente. En la fase aguda, es decir, en la formación del absceso, es típica la presencia de un dolor de características sordas y continuas en la zona perianal que tiende a ser progresivo y que no responde a calmantes.
Cuando el absceso ha evolucionado y se produce la fístula, el paciente se encuentra en una fase crónica. En ésta, es típica la presencia de un orificio en el margen anal semejante a un grano común que periódicamente le molesta y supura. Una vez vacío el absceso, pueden pasar días o semanas sin que vuelva a supurar y sin que ello suponga la curación de la fístula.
Diagnóstico
La exploración de un proctólogo experimentado en la consulta y una buena historia clínica, podrían ser suficientes para realizar un diagnóstico de fístula anal. Sin embargo, debemos acudir a la realización de una prueba complementaria como es la Resonancia Magnética para obtener información de las características de los trayectos fistulosos.
Tratamiento
El tratamiento tiene dos principios básicos: curar la fístula y conservar los esfínteres para evitar incontinencias. Para ello, el tratamiento definitivo se lleva a cabo mediante cirugía mediante el Láser de CO2 limpiando el trayecto y dejando su cicatrización por segunda intención. En ocasiones, como referimos anteriormente, si la fístula afecta a los esfínteres se puede dejar un hilo de goma a modo de guía llamado setton que se retira posteriormente.
En algunos tipos de fístula podremos beneficiarnos del Láser Filac de fibra circular de Diodo sellando el canal interior y sin necesidad de curas posteriores.
FISURAS ANALES

La fisura de ano es una herida, un desgarro en su borde que profundiza hasta el esfínter anal interno. Esta herida se sitúa generalmente en la parte posterior y con menor frecuencia en la parte anterior (las 12 y 6 según las manecillas del reloj). Su principal característica es la cronicidad y el intenso dolor que provoca.
Síntomas
La principal característica clínica de la fisura de ano es el dolor y el sangrado. Sangre roja que aparece con la deposición o en el papel al limpiarse, y que a veces puede gotear la taza del inodoro. El paciente experimenta un intenso dolor en el momento de la deposición. Pero lo que más caracteriza a esta patología es que la molestia es todavía mayor, si cabe, después de la deposición. El dolor puede mantenerse muy intenso durante horas. Una vez que pasa, el paciente se encuentra razonablemente bien hasta la siguiente deposición.
Muy típico de la clínica de las fisuras es que evolucionan por temporadas. La mayoría de los pacientes suele pasar unas semanas con un dolor insoportable, después mejora un tiempo (aunque nunca queda perfecto) y un día recae. Cuando esto ocurre, se suele ver en la parte más externa de la fisura un pliegue de piel que recibe el nombre de «hemorroide centinela». No es propiamente una hemorroide sino un repliegue de piel ocasionado por la propia fisura.
Tratamiento
Hay tratamientos médicos a base de pomadas que no curan en la mayoría de los casos, o infiltraciones locales, que sólo alivian los síntomas de la fisura durante unos días.
El tratamiento definitivo de la fisura anal es el quirúrgico, denominado esfinterotomía lateral interna mediante el Láser de CO2.
SINUS PILONIDAL/FÍSTULA SACRO-COXÍGEA
El quiste coxígeo (conocido también como fístula sacrocoxígea o sinus pilonidal) es una pequeña bolsa congénita de piel en la base de la columna que se infecta con facilidad. Este quiste puede tener una cavidad profunda que contiene pelo y puede no presentar síntomas a menos que se infecte.
Se puede originar un pequeño canal (fístula) desde el foco infeccioso (quiste infectado) y abrirse en la superficie de la piel, saliendo material purulento, sangre y pelos.
Síntomas
La enfermedad tiene dos fases. Una fase crónica y una fase aguda que es el absceso sacro-coxígeo. Los síntomas se inician generalmente de forma aguda con una inflamación dolorosa en la parte baja de la espalda, sobre la zona del coxis, en ocasiones con extensión hacia un glúteo y con un enrojecimiento de la piel. Si la presión del pus sobre la piel es grande, puede drenar de forma espontánea y salir abundante contenido entre pus y sangre, formándose una fístula. Si no drenan, los quistes infectados son habitualmente muy dolorosos y hay que drenarlos quirúrgicamente.
Tratamiento
El tratamiento definitivo se lleva a cabo mediante cirugía. El quiste puede ser un absceso sencillo o puede supurar por los conductos fistulosos que se hayan ido formando con el tiempo de evolución. La intervención consiste en la extirpación completa del quiste y del trayecto fistuloso mediante el Láser de CO2.
Además, éste se beneficia de una recuperación mucho más rápida al ser menor el período de cicatrización, lo que repercute en una pronta incorporación del paciente a su vida social, familiar y laboral.
En algunos tipos de fístula podremos beneficiarnos del Láser Filac de fibra circular de Diodo sellando el canal interior y sin necesidad de curas posteriores.
CONDILOMAS

Los condilomas acuminados, también conocidos como verrugas genitales, son uno de los tipos más comunes de infecciones de transmisión sexual. Se trata de pequeñas verrugas que se forman a menudo en un patrón agrupado en los genitales y el ano. Son lesiones producidas por el virus del papiloma humano, cuya localización preferente es la región anogenital. Su incidencia va en aumento. En nuestro país, la aparición de estas lesiones relacionadas originalmente con la promiscuidad sexual, ha experimentado, en los últimos años, un incremento sustancial en pacientes sin una historia de probable contagio sexual.
Síntomas:
Los signos y síntomas de las verrugas genitales o condilomas son pequeñas protuberancias de color carne o gris en el área genital. Las verrugas en sí son a menudo indoloras, pero pueden causar picazón o inflamarse originando dolor. Frecuentemente no se notan síntomas.
Factores de riesgo:
Las verrugas genitales o condilomas son relativamente comunes en comparación con muchas otras enfermedades de transmisión sexual. Tocar las verrugas y luego tocar otras partes del cuerpo puede ayudar a diseminarlas por autocontagio. Los factores que pueden aumentar el riesgo de contraer la infección son tener relaciones sexuales sin protección, con múltiples parejas, etc.
¿Qué tratamientos hay para los condilomas?
El tratamiento más adecuado ha de decidirlo el médico especialista en consulta, pero de modo orientativo podemos indicar que el tratamiento del condiloma depende del tamaño, del número de lesiones, del sitio donde está y de los síntomas que provoca.
Su prevalencia en varones requiere hoy día el planteamiento de terapias alternativas a las clásicas prescripciones de tratamiento farmacológico, la cirugía con exéresis radical de las lesiones, o la cauterización con bisturí eléctrico, que proporcionan un resultado irregular y dejando en la mayor parte de las ocasiones con estos sistemas marcas o cicatrices en la piel e incluso estenosis en la mucosa anal interior. En las mujeres no se debe emplear en caso de embarazo por producir alteraciones fetales ya que se absorben los medicamentos.
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Tratamientos con Láser de CO2: el sistema más eficaz y seguro para eliminar las verrugas es la extirpación de los condilomas por Láser. En una única sesión se pueden eliminar y así reducir los riesgos de malignización y contagio de la enfermedad.
La vaporización con Láser de CO2 es un método eficaz de tratamiento de los condilomas. No se han observado complicaciones cicatriciales después del tratamiento de los condilomas de la región anal. La tasa de recurrencia es mínima, con pocas o nulas molestias en el postoperatorio inmediato y a largo plazo.
Tras una amplia experiencia se ha comprobado que la vaporización con Láser de CO2 es actualmente el método más eficaz e inocuo para conseguir la desaparición de los condilomas de la región anal y genital con muy bajas tasas de recurrencia y mínimas molestias, pudiendo utilizarse también en mujeres embarazadas.
Si es posible se deberían analizar las lesiones para determinar el genotipo al que pertenecen y, así, poder llevar a cabo una supervisión periódica preventiva.
Genotipo
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Son HPVs de bajo riesgo los serotipos: 6, 11, 40, 42, 43, 44, 54, 61, 72 y 81
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Son HPVs de alto riesgo los serotipos: 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 59, 68, 73 y 82
